Enfermedad renal crónica
¿Qué es la enfermedad renal crónica?
La enfermedad renal crónica (ERC) ocurre cuando existen alteraciones en la estructura o función de los riñones que persisten durante un periodo prolongado. En sus etapas iniciales puede no producir síntomas y detectarse únicamente mediante estudios de sangre u orina.
Los riñones realizan funciones esenciales como eliminar productos de desecho, regular líquidos y electrolitos y participar en el control de la presión arterial. Cuando su función disminuye progresivamente pueden aparecer diferentes complicaciones.
La detección temprana es importante porque existen medidas que pueden reducir el riesgo de progresión de la enfermedad renal y prevenir o tratar sus complicaciones.

¿Cómo saber si tengo enfermedad renal crónica?
La enfermedad renal crónica puede estar presente incluso cuando una persona se siente bien y no tiene síntomas. Para detectarla se utilizan principalmente estudios de sangre y orina, además de los antecedentes médicos y, cuando es necesario, estudios de imagen.
Para establecer el diagnóstico de enfermedad renal crónica, las alteraciones de la estructura o función de los riñones deben estar presentes durante al menos 3 meses.
Tasa de filtrado glomerular (TFG)
La TFGe permite estimar la capacidad de los riñones para filtrar la sangre. Una TFGe persistentemente menor de 60 mL/min/1.73 m² puede indicar enfermedad renal crónica.
Albúmina o proteínas en la orina
La presencia persistente de albúmina o proteínas en la orina puede ser un marcador de daño renal, incluso cuando la TFG todavía se encuentra conservada.
Otros datos de daño renal
Alteraciones persistentes en el sedimento urinario, estudios de imagen u otros hallazgos específicos también pueden establecer la presencia de enfermedad renal crónica.
Un resultado aislado no siempre significa enfermedad renal crónica. Es importante determinar si la alteración persiste durante al menos 3 meses y valorar conjuntamente la TFGe, la orina y los antecedentes de cada paciente.
¿Cuáles son las principales causas de enfermedad renal crónica?
La enfermedad renal crónica puede desarrollarse por diferentes enfermedades que dañan progresivamente los riñones. Identificar la causa es importante para establecer el tratamiento y reducir el riesgo de progresión.
Diabetes mellitus
La diabetes es una de las principales causas de enfermedad renal crónica. El daño renal puede desarrollarse progresivamente y manifestarse inicialmente mediante aumento de albúmina en la orina.
Hipertensión arterial
La presión arterial elevada puede dañar los vasos sanguíneos de los riñones y favorecer la pérdida progresiva de la función renal.
Enfermedades glomerulares
Diversas enfermedades pueden afectar directamente los glomérulos y producir proteínas o sangre en la orina, además de disminución de la función renal.
Enfermedades hereditarias
Algunas enfermedades hereditarias, como la enfermedad renal poliquística, pueden ocasionar deterioro progresivo de la función de los riñones.
Obstrucción de las vías urinarias
Una obstrucción urinaria persistente puede producir daño renal cuando impide el flujo normal de la orina durante un periodo prolongado.
Otras causas de daño renal
Enfermedades autoinmunes, alteraciones congénitas, algunos medicamentos y episodios de lesión renal aguda, entre otras condiciones, pueden contribuir al desarrollo de enfermedad renal crónica.
¿Cuáles son las etapas de la enfermedad renal crónica?
La enfermedad renal crónica se clasifica de acuerdo con la tasa de filtrado glomerular estimada (TFG) y la cantidad de albúmina presente en la orina. Estos datos ayudan a valorar la función renal y el riesgo de progresión de la enfermedad. La clasificación por TFGe se divide en categorías G1 a G5. Una categoría más avanzada indica una mayor disminución de la función renal.
G1 — TFG ≥90
La función de filtración se encuentra conservada o elevada. Para considerar enfermedad renal crónica deben existir otros datos persistentes de daño renal, como albuminuria u otras alteraciones.
G2 — TFG 60–89
Existe una disminución leve de la TFGe. Por sí sola, esta cifra no establece el diagnóstico de enfermedad renal crónica; deben existir otros marcadores persistentes de daño renal.
G3 — TFG 30–59
Existe una disminución moderada de la función renal. Esta categoría se subdivide en:
G3a: TFGe 45–59 mL/min/1.73 m²
G3b: TFGe 30–44 mL/min/1.73 m²
En estas etapas adquieren mayor importancia la evaluación del riesgo de progresión y la vigilancia de posibles complicaciones.
G4 — TFG 15–29
Existe una disminución severa de la función renal. Se requiere seguimiento estrecho, tratamiento de las complicaciones y, dependiendo del riesgo de progresión, planificación anticipada de las opciones de tratamiento de reemplazo renal.
G5 — TFG <15
Corresponde a una disminución muy severa de la función renal. Algunas personas pueden requerir diálisis, hemodiálisis o trasplante renal, dependiendo de los síntomas, complicaciones, evolución y situación clínica. Recuerda, no siempre una etapa clínica G5 es igual a diálisis.
La TFGe no es el único parámetro utilizado para evaluar la enfermedad renal crónica. La cantidad de albúmina eliminada en la orina aporta información adicional sobre el daño renal y el riesgo de progresión.
A1 — Albuminuria ligeramente aumentada
<30 mg/g
Representa una cantidad normal o ligeramente aumentada de albúmina en la orina.
A2 — Albuminuria moderadamente aumentada
30–300 mg/g
La presencia persistente de albuminuria en este rango puede ser un marcador de daño renal.
A3 — Albuminuria gravemente aumentada
>300 mg/g
Se asocia con mayor riesgo de progresión de la enfermedad renal y de complicaciones cardiovasculares.
La etapa de la enfermedad renal no se determina únicamente con la creatinina. La combinación de la TFGe, la albuminuria y la causa de la enfermedad permite valorar mejor el riesgo de progresión y orientar el seguimiento.
¿Qué síntomas produce la enfermedad renal crónica?
La enfermedad renal crónica puede avanzar durante años sin producir síntomas evidentes, especialmente en sus primeras etapas. Por esta razón, las personas con factores de riesgo pueden necesitar estudios de sangre y orina aunque se sientan bien.
A medida que disminuye la función de los riñones pueden aparecer diferentes manifestaciones. Los síntomas por sí solos no permiten conocer la etapa de la enfermedad y algunos pueden tener causas distintas a un problema renal.
Hinchazón de piernas o párpados
La retención de sodio y líquidos o la pérdida importante de proteínas en la orina pueden favorecer la aparición de edema, principalmente en piernas, tobillos o alrededor de los ojos.
Cansancio o debilidad
En etapas avanzadas pueden aparecer cansancio, debilidad o menor tolerancia al esfuerzo, relacionados con diferentes complicaciones de la enfermedad renal, incluida la anemia.
Náusea o disminución del apetito
Cuando la función renal se encuentra muy disminuida pueden aparecer pérdida del apetito, náusea, alteraciones del gusto u otros síntomas digestivos.
Cambios en la cantidad de orina
Algunas personas pueden presentar cambios en la frecuencia o cantidad de orina. Sin embargo, es posible conservar un volumen de orina aparentemente normal incluso con enfermedad renal avanzada.
Comezón
En etapas avanzadas algunas personas pueden presentar prurito persistente, relacionado con diferentes alteraciones que acompañan a la enfermedad renal.
Dificultad para respirar
La acumulación importante de líquidos, la anemia u otras complicaciones pueden producir falta de aire y requieren valoración médica.
No tener síntomas no descarta una enfermedad renal. En las primeras etapas, alteraciones como la disminución de la TFGe o la presencia de albúmina en la orina pueden detectarse antes de que aparezcan síntomas.
¿Cómo se diagnostica la enfermedad renal crónica?
Para diagnosticar y clasificar la enfermedad renal crónica se combinan los antecedentes médicos con estudios de sangre, orina y, cuando está indicado, estudios de imagen. También es importante determinar si las alteraciones han persistido durante al menos 3 meses.
Estudios de sangre
La creatinina permite calcular la TFGe y estimar la función renal. Dependiendo del caso pueden solicitarse electrolitos, biometría hemática y otros estudios para evaluar posibles complicaciones.
Estudios de orina
El examen general de orina y la relación albúmina/creatinina ayudan a identificar daño renal y aportan información para clasificar el riesgo de progresión.
Estudios de imagen
El ultrasonido renal puede proporcionar información sobre el tamaño y estructura de los riñones y ayudar a identificar determinadas alteraciones u obstrucción de las vías urinarias.
¿Siempre es necesaria una biopsia renal?
No. La biopsia renal se realiza únicamente en determinados pacientes cuando conocer el tipo de lesión renal puede ayudar a establecer el diagnóstico, pronóstico o tratamiento.
¿La enfermedad renal crónica se puede detener?
La enfermedad renal crónica no siempre puede revertirse, pero en muchos pacientes es posible reducir la velocidad de progresión, tratar factores que contribuyen al daño renal y disminuir el riesgo de complicaciones.
El tratamiento depende de la causa de la enfermedad, la TFG, la cantidad de albúmina en la orina, las enfermedades asociadas y el riesgo individual de progresión. La detección y el tratamiento oportunos son especialmente importantes porque algunas medidas pueden ayudar a conservar la función renal durante más tiempo.
El objetivo del tratamiento no es únicamente disminuir la creatinina. Se busca tratar la causa de la enfermedad renal, proteger la función de los riñones, reducir el riesgo cardiovascular y prevenir o tratar las complicaciones.
Tratamiento de la enfermedad renal crónica
El tratamiento debe individualizarse de acuerdo con la causa y etapa de la enfermedad renal. Puede incluir cambios en el estilo de vida, control de enfermedades asociadas, medicamentos para protección renal y tratamiento de las complicaciones.
Control de la presión arterial
Un adecuado control de la presión arterial puede disminuir el riesgo cardiovascular y ayudar a reducir la progresión del daño renal, especialmente en personas con albuminuria.
Control de la diabetes
En pacientes con diabetes, el control metabólico y la utilización de tratamientos con beneficio renal cuando están indicados pueden disminuir el riesgo de progresión de la enfermedad.
Medicamentos para protección renal
Dependiendo de cada paciente, pueden utilizarse tratamientos como IECA o ARA-II, inhibidores SGLT2 y otros medicamentos que han demostrado beneficios renales en determinadas situaciones.
Alimentación y consumo de sal
La alimentación debe adaptarse a la etapa de la enfermedad y las necesidades de cada persona. Generalmente se recomienda evitar el consumo excesivo de sodio y realizar ajustes individualizados de proteínas, potasio u otros nutrientes cuando estén indicados.
Evitar sustancias dañinas a los riñones
Es importante revisar medicamentos, suplementos y remedios que puedan afectar la función renal. El uso frecuente de algunos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) puede representar un riesgo en determinados pacientes.
Tratamiento de las complicaciones
En etapas más avanzadas puede ser necesario tratar anemia, alteraciones del potasio, acidosis metabólica, trastornos minerales y óseos, retención de líquidos y otras complicaciones de la enfermedad renal.
¿Todos los pacientes con enfermedad renal crónica necesitan diálisis?
No. La mayoría de las personas con enfermedad renal crónica no requieren iniciar diálisis únicamente por recibir el diagnóstico. La necesidad de tratamiento de reemplazo renal depende de la evolución de la enfermedad, los síntomas, las complicaciones y el grado de disminución de la función renal. Cuando la enfermedad se encuentra avanzada, la planificación anticipada permite valorar las diferentes opciones disponibles, como hemodiálisis, diálisis peritoneal o trasplante renal, de acuerdo con las características y preferencias de cada paciente.
¿Cuándo acudir con un nefrólogo por enfermedad renal crónica?
La valoración por Nefrología puede ser necesaria cuando existen datos de enfermedad renal, riesgo de progresión o complicaciones que requieren evaluación y seguimiento especializado.
Alteraciones de la función renal
- Disminución persistente de la TFG.
- Aumento progresivo de la creatinina.
- Pérdida rápida de la función renal.
- Proteínas o albúmina persistentes en la orina.
- Sangre persistente en la orina cuando se sospecha una causa renal.
Situaciones que requieren seguimiento especializado
- Enfermedad renal crónica con riesgo de progresión.
- Albuminuria importante.
- Hipertensión difícil de controlar asociada con enfermedad renal.
- Alteraciones persistentes del potasio o del equilibrio ácido-base.
- Anemia u otras complicaciones relacionadas con enfermedad renal.
- Riesgo elevado de progresión o necesidad de planificar tratamiento de soporte renal
No es necesario esperar a que la enfermedad renal sea avanzada para acudir con un nefrólogo. La valoración temprana permite identificar la causa, estimar el riesgo de progresión y establecer medidas para proteger la función renal.
Preguntas frecuentes sobre enfermedad renal crónica
¿La enfermedad renal crónica tiene cura?
Depende de la causa. Algunos tipos de daño renal pueden mejorar, pero la enfermedad renal crónica establecida generalmente requiere seguimiento a largo plazo. El tratamiento busca preservar la función renal, disminuir la progresión y prevenir o tratar complicaciones.
¿Una creatinina elevada significa que tengo enfermedad renal crónica?
No necesariamente. Un resultado aislado de creatinina elevada puede tener diferentes causas. Para diagnosticar enfermedad renal crónica se debe valorar la TFGe, otros marcadores de daño renal y la persistencia de las alteraciones durante al menos 3 meses.
¿Puedo tener enfermedad renal aunque mi creatinina sea normal?
Sí. Algunas personas pueden presentar daño renal, por ejemplo albuminuria persistente, aun cuando la TFGe se encuentre conservada. Por eso la evaluación renal no depende únicamente de la creatinina.
¿La enfermedad renal crónica siempre progresa hasta diálisis?
No. La evolución es diferente en cada persona. Algunas enfermedades renales permanecen estables durante periodos prolongados y existen tratamientos que pueden reducir el riesgo de progresión en determinados pacientes.
¿Qué alimentos debo evitar si tengo enfermedad renal crónica?
No existe una dieta única para todas las personas con enfermedad renal. Las recomendaciones sobre proteínas, sodio, potasio, fósforo y líquidos dependen de la etapa de la enfermedad, los resultados de laboratorio y las necesidades individuales.
¿Debo tomar mucha agua para mejorar mis riñones?
No necesariamente. La cantidad adecuada de líquidos depende de cada persona y de su situación clínica. Beber cantidades excesivas de agua no corrige por sí mismo una enfermedad renal y puede no ser recomendable en determinadas circunstancias.
¿Puedo tomar medicamentos si tengo enfermedad renal crónica?
Sí, pero algunos medicamentos requieren ajustes de dosis según la función renal y otros pueden representar un riesgo para los riñones. Es importante revisar con el médico los medicamentos, suplementos y remedios que se utilizan.
¿Cómo puedo saber si mi enfermedad renal está empeorando?
El seguimiento de la TFG, albuminuria, presión arterial y otros estudios permite valorar la evolución. La comparación de los resultados a lo largo del tiempo suele ser más útil que interpretar un resultado aislado.
Tratamiento y seguimiento de enfermedad renal crónica en Ciudad Obregón y Navojoa
Si tienes enfermedad renal crónica, disminución de la tasa de filtrado glomerular, creatinina elevada o proteínas en la orina, una valoración por Nefrología puede ayudar a determinar la causa, evaluar el riesgo de progresión y establecer un plan de tratamiento y seguimiento individualizado.
Ciudad Obregón
Unidad Médica San Rafael
Guerrero 420, Col. Centro
C.P. 85000, Ciudad Obregón, Sonora
Tel. 644 495 1838
Tel. 644 117 8860
Navojoa
Hospital San José Navojoa
Sosa Chávez 302, Col. Juárez
C.P. 85870, Navojoa, Sonora
Tel. 642 422 1026 Ext. 250
Tel. 644 117 8860
Enfermedad renal crónica: protege tu función renal
La enfermedad renal crónica puede avanzar sin producir síntomas. Identificar su causa, controlar los factores de riesgo y mantener un seguimiento adecuado puede ayudar a disminuir su progresión y prevenir complicaciones.
